EXPECTATIVAS DEL ENTRENADOR Y RENDIMIENTO DE LOS DEPORTISTAS

Como psicólogo deportivo, hay un mensaje clave que todo entrenador debería interiorizar: el rendimiento de un equipo está profundamente condicionado por las expectativas de quien lo lidera.

No solo entrenamos habilidades físicas o tácticas; también entrenamos creencias, confianza y mentalidad. Lo que esperas de tus deportistas acaba convirtiéndose, muchas veces, en el techo de su rendimiento.

Las expectativas actúan como una profecía autocumplida. Cuando son bajas, el mensaje implícito es “hasta aquí llegas”; cuando son altas pero realistas, comunican confianza, reto y propósito.

Los deportistas perciben rápidamente si su entrenador cree en ellos… o no. Y esa percepción influye en su esfuerzo, su toma de decisiones y su resiliencia ante el error.

Esperar más no significa presionar más. Significa acompañar mejor, ofrecer feedback constructivo, permitir el error como parte del aprendizaje y sostener la exigencia con apoyo.

Un entorno psicológico seguro potencia el compromiso y libera el verdadero potencial del equipo, sea cual sea el deporte o el nivel competitivo.

Entrenador, pregúntate hoy: ¿qué mensaje transmiten mis palabras, mis gestos y mis decisiones?

Ajustar tus expectativas puede ser el primer paso para que tu equipo rinda más… incluso más de lo que hoy imaginas.

EFICACIA DEPORTIVA

Jose Antonio Bonilla Cortabitarte

APRENDE LA LECCION. OLVIDA LA DERROTA

La derrota duele. Golpea al ego, a la confianza y a las expectativas. Pero desde la psicología deportiva sabemos algo clave: perder no te define, lo que haces después sí.

Cada resultado adverso es una fuente de información valiosa sobre tu preparación, tu toma de decisiones y tu gestión emocional. Aprender la lección es el primer paso para crecer como deportista y como persona.

Cuando pierdes, es normal sentir frustración, rabia o tristeza. No luches contra esas emociones: reconócelas, acéptalas y dales un espacio limitado en el tiempo.

El problema no es sentir, sino quedarse atrapado en la derrota. Revive el partido, la carrera o la competición solo para extraer aprendizajes concretos, no para castigarte mentalmente.

Olvidar la derrota no significa ignorarla, sino cerrar el capítulo. Una vez analizado lo que dependía de ti, enfoca tu atención en el presente y en las acciones que te acercan a tu mejor versión.

La confianza se construye con hábitos diarios, no con resultados pasados. Cada entrenamiento es una nueva oportunidad de responder mejor.

Recuerda: los deportistas mentalmente fuertes no son los que siempre ganan, sino los que aprenden rápido, sueltan el error y vuelven a intentarlo con más claridad y determinación.

Aprende la lección. Olvida la derrota. Sigue adelante.

NO SE TRATA SOLO DE CUÁNTO ENTRENAS, SINO DE CÓMO ENTRENAS

La imagen nos recuerda que el verdadero progreso deportivo nace de la actitud con la que afrontamos cada sesión de entrenamiento.

Entrenar no es únicamente cumplir un plan, es poner intención, atención y compromiso en cada repetición, en cada decisión y en cada gesto técnico.

Para los deportistas, la actitud marca la diferencia entre repetir y mejorar. Tener ganas de aprender, aceptar el error como parte del proceso y mantener el esfuerzo incluso cuando la motivación fluctúa es lo que construye rendimiento a largo plazo.

La mejora no siempre es visible de inmediato, pero cada entrenamiento bien enfocado deja huella, física y mental.

Para los entrenadores, esta imagen es un recordatorio clave: no solo formamos cuerpos, formamos mentalidades. Crear contextos de entrenamiento donde se valore el esfuerzo, la constancia, la autonomía y el deseo de superación es tan importante como el contenido táctico, técnico o físico.

La actitud se contagia, y el ejemplo del entrenador es una de las herramientas más potentes.

En cualquier deporte, en cualquier nivel, la pregunta no es solo “¿estás entrenando?”, sino “¿con qué actitud lo haces?”.

Cuando entrenas con intención de mejorar, de superarte y de aprender en cada momento, el entrenamiento deja de ser una obligación y se convierte en una oportunidad constante de crecimiento.

LO QUE PIENSAS CUANDO PIERDES DETERMINA CUANTO TARDARÁS EN GANAR

Perder forma parte inevitable del deporte, pero la forma en la que pensamos después de una derrota marca la diferencia entre estancarnos o crecer.

La imagen lo resume bien: no es la derrota lo que define al deportista, sino el significado que se le da.

Cada derrota es información, una oportunidad para aprender, reajustar y volver más fuertes. El verdadero progreso comienza cuando transformamos la frustración en reflexión y acción futura.

Entrenadores, vuestro rol es clave en este proceso. El mensaje que transmitís tras una derrota puede construir confianza o generar miedo al error. Ayudad a vuestros deportistas a analizar sin juzgar, a entender que equivocarse no es fallar como persona, sino parte del camino hacia la excelencia. Enseñar a perder bien es enseñar a competir mejor.

Deportistas, el diálogo interno tras perder determina cuánto tardaréis en volver a ganar. Si os castigáis, el camino se alarga; si aprendéis, se acorta. La resiliencia, la paciencia y la constancia se entrenan igual que la técnica o la condición física. No preguntes “¿por qué he perdido?”, sino “¿qué puedo hacer mejor la próxima vez?”.

Padres y familiares, vuestro apoyo emocional es un pilar fundamental. Escuchar, acompañar y validar el esfuerzo es más importante que el resultado. Cuando un joven deportista siente que su valor no depende de ganar, se atreve a crecer. Recordemos que el objetivo final del deporte no es solo ganar competiciones, sino formar personas fuertes, seguras y perseverantes

SI COMPITES DISFRUTAS Y SI DISFRUTAS COMPITES MEJOR

LA CONEXIÓN ENTRE DISFRUTE Y RENDIMIENTO: UNA VERDAD PSICOLÓGICA EN EL DEPORTE

«Si compites, disfrutas; y si disfrutas, compites mejor.» Esta frase encierra uno de los principios más poderosos de la psicología deportiva que muchas veces olvidamos en nuestra búsqueda de resultados en las competiciones.


Como psicólogo deportivo, observo constantemente cómo entrenadores, deportistas y progenitores caen en la trampa de priorizar únicamente el resultado, olvidando que el disfrute no es el enemigo del rendimiento, sino su mejor aliado.


Cuando un deportista experimenta placer genuino en lo que hace, su cerebro libera neurotransmisores que mejoran la concentración, la creatividad táctica y la resistencia ante la adversidad.


El disfrute no significa falta de seriedad o compromiso. Significa entrenar y competir desde un estado emocional positivo que permite mostrar el máximo potencial que se tiene.


Los grandes campeones no solo trabajan duro; también han aprendido a enamorarse del proceso, a encontrar satisfacción en cada entrenamiento y a mantener viva esa chispa que los llevó a enamorarse del deporte en sus inicios.


Cuando el deportista disfruta, la presión se transforma en desafío, el miedo en curiosidad, y el esfuerzo en propósito.


Mensaje a entrenadores: recuerden que su rol no es solo enseñar técnica, sino cultivar la pasión.


Mensaje a deportistas: permítanse disfrutar en cada paso de su camino, incluso en los momentos difíciles.


Mensaje a progenitores: el mejor regalo que pueden dar a sus hijos es permitirles amar el deporte sin la carga de cumplir expectativas ajenas.


Cuando competimos desde el disfrute, no solo rendimos mejor; construimos una relación sostenible y saludable con el deporte que nos acompañará toda la vida.

¿EL PSICÓLOGO ES EL ENTRENADOR?

Hasta no hace mucho, el entrenador se encargaba de todas las facetas del rendimiento deportivo (físico, técnico, táctico y psicológico).
Debido a la complejidad, poco a poco fue delegando tareas a personas especialistas y se rodeó de un cuerpo técnico cada vez más numeroso (segundo entrenador, preparador físico, analistas, recuperadores,…) para ocuparse de los aspectos físico-técnico-táctico del rendimiento.

En cambio se observa bastante reticencia en entrenadores y clubs, incluso del máximo nivel, a contar con especialistas en el ámbito mental, como somos los psicólogos deportivos.

¿Por qué?

¿Por qué cuando a día de hoy nadie cuestiona la importancia del aspecto mental en el rendimiento deportivo y cada vez se apela más tanto en deportistas como entrenadores a factores psicológicos (ansiedad, presión, concentración, confianza, nivel de activación,…) como aspectos cruciales a la hora de explicar fracasos y éxitos deportivos?

https://as.com/futbol/el-psicologo-es-flick-n/

GESTIÓN DEL FALLO/ERROR

Las emociones surgen de los pensamientos y nos predisponen a actuar.

Ante los fallos y errores que uno comete puede hacer dos cosas:

1.- Pensar en las consecuencias de ese error. Eso hará que no se aprenda nada y se generen emociones de culpa y de cuestionamiento de la valía. Lo que a su vez puede estar propiciando el que se puedan repetir los mismos fallos y errores en el futuro.

2.- Analizar el error, buscar las causas y encontrar soluciones. Esto generará una actitud proactiva generando emociones de confianza al saber como afrontar las próximas veces la situación en cuestión.

CONSEGUIR LA ACEPTACIÓN DE LOS DEPORTISTAS

Lo importante no es, tanto, que tu, como entrenador, creas que con el planteamiento que haces de un partido vas a conseguir la victoria, lo importante es que así lo crean tus jugadores.

Si los deportistas consideran que así no van a ganar, difícilmente se conseguirá la victoria.

Por tanto, hay que dedicar tiempo a explicar, a escuchar, a razonar, a tener en consideración opiniones y objeciones,… en definitiva a asegurar en el equipo la aceptación del planteamiento, sistema, estrategia y tácticas a seguir en cada encuentro.

CONFIANZA, RENDIMIENTO Y RESULTADOS DEPORTIVOS

La confianza permite mostrar en los entrenamientos y en la competición el potencial y el talento que tienen los deportistas y los equipos y es fundamental en la consecución de resultados.

La causa de una alta o baja confianza no son los resultados. Si así fuera, antes de la primera jornada de competición que no hay resultados, ¿no existe la confianza? ¡Claro que sí!

Si no tienes un alto nivel de confianza, estas en un estado emocional de miedo y duda, lo que influye enormemente en el rendimiento y en los resultados obtenidos.

La confianza es la creencia y seguridad interna de que se cuenta, a nivel individual y colectivo, con los recursos para hacer frente a los retos de la competición y como cualquier otra habilidad es entrenable y debe entrenarse en los deportistas, equipos y entrenadores.

Si quieres saber cómo, ponte en contacto conmigo.