Las emociones surgen de los pensamientos y nos predisponen a actuar.
Ante los fallos y errores que uno comete puede hacer dos cosas:
1.- Pensar en las consecuencias de ese error. Eso hará que no se aprenda nada y se generen emociones de culpa y de cuestionamiento de la valía. Lo que a su vez puede estar propiciando el que se puedan repetir los mismos fallos y errores en el futuro.
2.- Analizar el error, buscar las causas y encontrar soluciones. Esto generará una actitud proactiva generando emociones de confianza al saber como afrontar las próximas veces la situación en cuestión.
